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¿Quién fue Manuel Plaza Reyes?






Manuel Plaza Reyes (17 de marzo de 1900 – 9 de febrero de 1969) fue un atleta chileno que logró la primera medalla olímpica de Chile. Obtuvo la medalla de plata en la maratón de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, llegando segundo con 2 horas, 33 minutos y 23 segundos a menos de treinta segundos del argelino Mohammed El Ouafi, quien representaba a Francia.

Sus datos biográficos se desconocen, incluso algunos autores hasta la actualidad investigan si se llamaba Manuel o Miguel, como figura en algunos textos.Tampoco se conoce su fecha exacta de nacimiento y el año de 1901 tan sólo aparece citado en el libro olímpico de Kamper. Lo que sí se conoce concretamente fueron sus logros deportivos, ya que fue el dominador absoluto de las pruebas de fondo en América del Sur durante la década de 1920. Además de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1928, fue sexto en la maratón de los Juegos Olímpicos de París 1924; tercero en 5.000 m y segundo en 10.000 m durante el Campeonato Sudamericano de 1923, y ganó cuatro medallas de oro en cada una de las tres ediciones siguientes de estos campeonatos (1924, 1926 y 1927), en las pruebas de 5.000 y 10.000 m, cross y 3.000 m por equipos. Además, volvió a imponerse en las pruebas de cross y de 32 km en 1933.


El 5 de agosto de 1928 el maratonista chileno Manuel Plaza provocó la mayor explosión de entusiasmo deportivo que había tenido lugar en nuestro país hasta esa fecha, al conseguir el segundo lugar en la Maratón Olímpica de Amsterdam.

La proeza de Manuel Plaza inflamó los corazones de todos los chilenos. Las fotografías del diario “El Mercurio” de la época muestran el hall del diario, en Compañía y Morandé, atiborrado de público a la espera de las noticias del cable el día de la competencia, que se corrió aproximadamente a las diez, hora chilena.

El diario daba a conocer minuto las alternativas de la prueba, que le entregaba el cable. Del hall central la información corría como reguero de pólvora hacia fuera.

Plaza, según su costumbre, había partido rezagado. A los diez kilómetros de carrera- relató él mismo con posterioridad- comenzó a sufrir un fuerte dolor en una rodilla, que incluso le hizo pensar en retirarse. Perdió muchos lugares en los kilómetros siguientes. Corrían 79 competidores de 24 países. Pero grupos de chilenos en diferentes puntos del trayecto le animaban coreando su nombre y muchos ¡Viva Chile! se escuchaban también.

A partir de los veinte kilómetros el dolor de la rodilla disminuyó y Plaza recuperó su ritmo de carrera. Comenzó a adelantar corredores, un total de 41 en ese tramo.

En Santiago la multitud, bastante desilusionada porque después de una hora de carrera el cable todavía no traía noticias del chileno, esperaba en silencio. Pero la paciencia popular resultó premiada: antes de las dos horas llegó un cable que decía: “Amsterdam, 5- (Flash).- A los 28 kilómetros de la maratón, Tsuda de Japón, iba en el primer lugar, Yamada, también de Japón, en el segundo lugar; y en el tercero iba Brickett, de Canadá. Manuel Plaza corría en el duodécimo lugar.-( U.P.I.).

El entusiasmo popular estalló. En el kilómetro 36, informó otro flash, el japonés Yamada había tomado el primer lugar; Plaza había avanzado al sexto. Aclamaciones en Chile.

A los 8 kilómetros el chileno había subido al quinto lugar, pero un norteamericano, Ray, y un argelino que corría bajo los colores de Francia, El Ouafi, se habían metido entre los corredores de vanguardia y ocupaban el segundo y tercer lugares, después de Yamada. A dos kilómetros del estadio, El Ouafi y, tras él, Plaza habían superado a Yamada y Ray. Delirio en Chile.

A mil metros del estadio, Plaza inicia una batida para dar caza a El Ouafi y se le acerca a menos de veinte metros. Pero el argelino resiste el desafío y vuelve a alejarse. Entra al estadio en primer lugar y después de cruzar la meta, cae extenuado al suelo. Ciento treinta metros más atrás viene Manuel Plaza, que cruza la meta sin dar demasiadas muestras de fatiga y da una vuelta olímpica adicional, saludando al público que le aplaude de pie.

Para la estadística quedó su tiempo: 2 horas 33 minutos y 23 segundos. A menos de treinta segundos de El Oaufi, que se quedó con el oro olímpico.




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